El sábado nos reunimos en el grupo para celebrar la despedida de tres compañeros que escogieron consagrar sus vidas a Dios.
Edgar Rivera, después de un proceso de discernimiento con la pastoral vocacional de la arquidiócesis, ingresó el Domingo en el Seminario Conciliar de Bogotá. Juan David Díaz ingresó el mismo día en el seminario de la Comunidad Salesiana con quienes llevaba un proceso de ya largo tiempo. Y Andrés Felipe Díaz, ingresará el jueves con la Orden Franciscana Menor en Itagüí.
Quisimos compartir todos un momento con ellos y desearles lo mejor en el camino que decidieron tomar. Cada uno de los compañeros del grupo les dirigimos unas palabras para agradecerles el tiempo compartido con ellos, expresarles nuestra alegría y nuestros mejores deseos por su vocación. El Padre Mauro también se hizo presente y les dio un par de recomendaciones. Posteriormente compartimos una pizza y entonces ellos nos pudieron contar parte de cómo llegaron ellos a esa decisión.
El grupo está lleno de felicidad y júbilo por estas tres vocaciones que responden al llamado de Cristo y las peticiones de su Iglesia: “La mies es mucha, y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies.” (Lc 10, 2) El grupo se ha comprometido desde
ahora a orar incansablemente por estos tres jóvenes que entregarán su vida al servicio en el ministerio.
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